Tradiciones de El Calonge

El Calonge · Palma del Río

Tradiciones

Las costumbres que los primeros colonos trajeron desde Bujaraiza siguen vivas en El Calonge. El juego, la tierra y la mesa como señas de identidad de un pueblo que nunca olvidó sus raíces.

Deporte y comunidad

Los Bolos Serranos

Un juego milenario nacido en las sierras de Jaén que los colonos de Bujaraiza trajeron consigo y que hoy convierte a El Calonge en referente nacional de este deporte.

Los Bolos Serranos —también conocidos como Bolo Andaluz— son el único deporte autóctono federado de Andalucía, con raíces documentadas en las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Sus orígenes se remontan al menos al siglo XVII: el primer documento escrito que menciona el juego data de 1625, en Segura de la Sierra (Jaén). Cuando los colonos de Bujaraiza llegaron a El Calonge a finales de los años 50, trajeron con ellos esta tradición, que echó raíces profundas en el nuevo pueblo.

Hoy, la Bolera Modesto Fernández Mendoza de El Calonge es uno de los escenarios más reconocidos del circuito federativo, habiendo acogido pruebas de carácter nacional y autonómico, incluidos Campeonatos de España. Un orgullo para un pueblo de poco más de cien vecinos.

Cómo se juega

Se juega al aire libre, en parejas o individualmente. La bola —tallada tradicionalmente en madera de enebro o carrasca— se lanza desde la línea de mano intentando que el mingo (el bolo) cruce lo más lejos posible la línea de borre. Cuanto más alejado quede el mingo, mayor es la puntuación obtenida.

Existen dos modalidades: Valle, con tres mingos, y Alta Montaña, con un solo mingo y marcas de distancia. La competición oficial se rige por un reglamento unificado: dos tiradas en clasificación, una en la final, y desempate bola a bola si fuera necesario.

Lo que hace especial a este deporte es su carácter intergeneracional: se han registrado participantes de 6 a 91 años. Es, ante todo, un momento de encuentro entre vecinos, especialmente durante las fiestas patronales de San Miguel.

Reconocimiento institucional

En septiembre de 2025 se inició el proceso para declarar los Bolos Serranos Bien de Interés Cultural (BIC) de la Junta de Andalucía, reconociendo su valor etnológico e identitario para la provincia de Jaén y para todos los pueblos, como El Calonge, que preservaron esta tradición lejos de su tierra de origen.

Partida de bolos serranos en la Bolera Modesto Fernández Mendoza, El Calonge

1625

Primera referencia documental del juego en Jaén

BIC

En proceso de declaración como Bien de Interés Cultural

Gastronomía y convivencia

La Matanza del Cerdo

Un ritual de invierno que va más allá de la despensa. La matanza es un acto colectivo donde el pueblo entero se convierte en una sola familia.

La matanza del cerdo en El Calonge, tradición familiar

Invierno

Diciembre y enero, la época tradicional

Vecinos

Un acto de ayuda mutua entre familias del pueblo

En los meses de diciembre y enero, cuando el frío aprieta en la campiña cordobesa, El Calonge vive uno de sus rituales más hondos: la matanza del cerdo. Una tradición que los colonos trajeron desde sus lugares de origen y que sigue celebrándose en el pueblo con el mismo sentido comunitario de siempre.

La víspera, los vecinos se prestan la mano. El día de la matanza todo el mundo participa: unos en las labores del despiece, otros en la elaboración de los embutidos —chorizos, morcillas, salchichón, lomo en manteca—, y las mujeres en la cocina, donde se prepara el clásico caldo de matanza y los guisos del mediodía que congregan a toda la familia y los amigos alrededor de la mesa.

Un ciclo que une pasado y presente

La matanza no es solo aprovisionamiento; es memoria viva. Los mayores enseñan a los jóvenes los tiempos de curación, las proporciones del adobo, el arte de embutir. Cada familia guarda sus propias recetas, heredadas de generación en generación, y en ellas puede rastrearse el origen de los colonos: los sabores de la sierra de Jaén mezclados con los aromas de la vega del Guadalquivir.

Hoy, aunque muchas familias han abandonado la cría doméstica del cerdo, la tradición se mantiene en el pueblo como acto social. Algunos vecinos organizan matanzas colectivas donde el protagonista es tanto el producto final como el rito compartido: madrugar juntos, cantar, comer y recordar.

Lo que sale de la matanza

El cerdo ibérico —bien alimentado durante meses con bellota y pienso— lo aprovecha todo. Del despiece salen el lomo embuchado, la morcilla negra con arroz y especias, el chorizo picante o dulce según la mano que lo amasó, el botillo, la panceta y los jamones que pasarán meses colgados en la fresquera. Una despensa entera de un solo animal, y en cada pieza, la huella del trabajo colectivo.

Calendario festivo

Fiestas Populares

El Calonge tiene dos grandes citas al año en las que el pueblo entero sale a la calle: San Miguel en septiembre y San Isidro en mayo.

29 de septiembre

Fiestas de San Miguel Arcángel

El 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, patrón del pueblo, El Calonge celebra sus fiestas mayores. La jornada arranca con la procesión en honor al patrón, cuando la imagen de San Miguel recorre las calles del pueblo acompañada por todos los vecinos.

La tarde trae el momento más esperado: el campeonato de bolos serranos, donde se miden los mejores boleros del pueblo y de los alrededores en la Bolera Modesto Fernández Mendoza. La competición llena la bolera de gritos, aplausos y el sonido inconfundible de la bola rodando hacia el mingo.

No puede faltar el gazpacho popular, repartido entre todos los asistentes como manda la tradición andaluza, ni la verbena que cierra la noche con música y baile hasta la madrugada.

15 de mayo

Fiestas de San Isidro Labrador

El 15 de mayo, el pueblo se viste de primavera para celebrar a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. Una festividad que tiene un significado especial en El Calonge, pueblo nacido del trabajo de la tierra y cuyas familias fundadoras llegaron aquí precisamente para cultivarla.

La jornada reúne a vecinos de todas las edades en torno a una celebración sencilla y auténtica: una romería o merienda campestre, juegos populares y la convivencia al aire libre que es seña de identidad del pueblo. San Isidro es, en El Calonge, tanto una fiesta religiosa como un homenaje a los colonos que llegaron a esta tierra con las manos vacías y la convirtieron en su hogar.